"Los libros no dicen nada. Esto son novelas, tratan de personas que jamás han existido. Las gentes que las leen están descontentas con sus propias vidas y quieren vivir de otro modo que jamás podrá ser en la realidad. Pensadores, filósofos, todos dicen lo mismo: “Solo yo tengo razón, los demás son idiotas”. Biografías, todo historias de hombres muertos, lo que buscaban era destacarse de la masa. Ser distintos, con derecho a despreciar a los demásÉste debe de ser muy profundo... la "Ética de Aristóteles", cualquiera que lo haya leído, a la fuerza ha de considerarse superior al que no lo ha leído... y es inútil, compréndalo, todos hemos de ser iguales. Sólo se alcanza la felicidad estando todo el mundo al mismo nivel, Por eso debemos quemar los libros, Montag... todos los libros." (frase de la película).
"No sé. Tenemos lo necesario para ser felices, y no lo somos. Algo falta. Busqué a mi alrededor. Sólo conozco una cosa que haya desaparecido: los libros que quemé durante diez o doce años (...)
-(...) No son los libros lo que usted necesita, sino algunas de las cosas que hubo en los libros."
“El único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento del mundo está en un libro”
“...Pero esto es lo maravilloso del hombre: nunca se desalienta o disgusta lo suficiente para abandonar algo que debe hacer, porque sabe que es importante y que merece la pena serlo....”
“Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos.”
Gran libro y buena adaptación a pesar de ser muy antigua, dá que pensar...
y yo mientras tanto, recupero viejas costumbres y decido leer todos los dias...
empieza el año bastante chungo.examenes. despues de todo no soy tan rencorosa xD. se solucionan parte de los problemas.cumplo 21 y lo celebro con mi gente.me empiezo a plantear mi futuro.convivencias.conozco a gente que despues iba a ser muy importante.visita a Salamanca.tensiones varias.Suesa.intencion de realizar el interrail, no se logra y planes para Austria que tampoco salen adelante...un mundo sin fin!,crepusculo xD. cenas de chuchis. finde mortal xD. santander con enredados. voluntariado Hospital!!. despedida del marvi. A Madrid!Expomanga, donde os conoci, sois muy importantes que lo sepais. perdida del bus xD me empiezo a replantear mi futuro y busco soluciones. decisiones importantes. fiestas de prao!! camiseta soy un poco payaso. rastrillo. Madrid en verano.Entrevistas. Segovia xDDD. Villaseca.Septiembre en el mare!. conozco a Serrano y a María!!.cena de campamento!. A vivir a madrid!. confirmaciones.visita de las chuchis. visita de pipiya. cumple de pipi. mil quedadas!! expocomic. (alifando voy, alifando vengo vengo xDDDD). exposicion de star wars I conociendo a Sandra. fiesta en madrid!. diseño grafico!-> 9.25. miradas y comentarios que me matan xDDDD socializacion siempre xD. exposicion de star wars II (esta vez con fotos). Dia con Sandra e incorporacion del supuestamente malo xDDDD. Navidades en casa.
Y cuando todos la pensaban muerta, siguió adelante, por primera vez en mucho tiempo caminaba por el camino que ella había elegido, y que en ese momento empezaba a desgastar.
Porque aunque en esta ocasión estaba sola a su lado había millones de corazones que no dejarían de latir, que latían a su mismo ritmo, que la acunaban suavemente por las noches.
Andaba con paso decidido y la cabeza alta, pues sabia que todo estaba a su alcance, solo a unos pocos pasos.
Aquel día había llegado, por fin encontró la claridad que mucho tiempo atrás había perdido entre las sombras...
Hay en los dominios de la fantasía bellas comarcas en donde los árboles suspiran y los arroyos cristalinos se deslizan cantando por entre orillas esmaltadas de flores a perderse en el azul mar.
Lejos de estas comarcas, muy lejos de ellas, hay una región terrible y misteriosa en donde los árboles elevan al cielo sus descarnados brazos de espectro y en donde el silencio y la oscuridad proyectan sobre el alma rayos intensos de sombría desolación y de muerte.
Y en lo más siniestro de esa región de sombras, hay un castillo, un castillo negro y grande, con torreones almenados, con su galería ojival ya derruida y un foso lleno de aguas muertas y malsanas.
Yo la conozco, conozco esa región terrible.
Una noche, emborrachado por mis tristezas y por el alcohol, iba por el camino tambaleándome como un barco viejo al compás de las notas de una vieja canción marinera. Era una canción la mía en tono menor, canción de pueblo salvaje y primitivo, triste como un canto luterano, canción serena de una amargura grande y sombría, de la amargura de la montaña y del bosque. Y era de noche. De repente, sentí un gran terror. Me encontré junto al castillo, y entré en una sala desierta; un alcotán, con un ala rota, se arrastraba por el suelo.
Desde la ventana se veía la luna, que ilumina a con su luz espectral el campo yerto y desnudo; en los fosos se estremecía el agua intranquila y llena de emanaciones. Arriba, en el cielo, el brillante Arturus resplandecía y titilaba con un parpadeo misterioso y confidencial. En la lejanía las llamas de una hoguera se agitaban con el viento. En el ancho salón, adornado con negras colgaduras, puse mi cama de helechos secos. El salón estaba abandonado; un braserillo, donde ardía un montón de teas, lo iluminaba. Junto a una pared del salón había un reloj gigantesco, alto y estrecho como un ataúd, un reloj de caja negra que en las noches llenas de silencio lanzaba su tictac metálico con la energía de una amenaza. «¡Ah! Soy feliz -me repetía a mí mismo-. Ya no oigo la odiosa voz humana, nunca, nunca.»
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
La vida estaba dominada; había encontrado el reposo. Mi espíritu gozaba con el horror de la noche, mejor que con las claridades blancas de la aurora.
¡Oh! Me encontraba tranquilo, nada turbaba mi calma; allí podía pasar mi vida solo, siempre solo, rumiando en silencio el amargo pasto de mis ideas, sin locas esperanzas, sin necias ilusiones, con el espíritu lleno de serenidades grises, como un paisaje de otoño.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
En las noches calladas una nota melancólica, el canto de un sapo me acompañaba. -Tú también -le decía al cantor de la noche- vives en la soledad. En el fondo de tu escondrijo no tienes quien te responda más que el eco de los latidos de tu corazón.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Una noche, una noche callada, sentí el terror de algo vago que se cernía sobre mi alma; algo tan vago como la sombra de un sueño en el mar agitado de las ideas. Me asomé a la ventana. Allá en el negro cielo se estremecían y palpitaban los astros, en la inmensidad de sus existencias solitarias; ni un grito, ni un estremecimiento de vida en la tierra negra. Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Escuché atentamente; nada se oía. ¡El silencio, el silencio por todas partes! Sobrecogido, delirante, supliqué a los árboles que suspiraban en la noche que me acompañaran con suspiros; supliqué al viento que murmurase entre el follaje, y a la lluvia que resonara en las hojas secas del camino; e imploré de las cosas y de los hombres que no me abandonasen, y pedí a la luna que rompiera su negro manto de ébano y acariciara mis ojos, mis pobres ojos, turbios por la angustia de la muerte, con su mirada argentada y casta.
Y los árboles, y la luna, y la lluvia, y el viento permanecieron sordos.
Y el reloj sombrío que mide indiferente las horas tristes se había parado para siempre...